La memoria del corazón
"Jesús preguntó a sus discípulos: «¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Por qué sólo este extranjero volvió para dar gracias a Dios?». Luego Jesús le dijo al hombre: «¡Levántate y vete! Has quedado sano porque confiaste en mí.», Lc 17:17-19
Nos encontramos con diez personas golpeados por la Lepra y la exclusión de la comunidad. Mientras se dirigen a presentarse a los sacerdotes se dan cuenta que fueron sanados, pero uno solo, un extranjero y además hereje sintió la necesidad de volver y ser agradecido con Jesús dando Gloria a Dios.
“Jesús preguntó: «¿No sané a diez hombres?” Jesús comienza a restar y solo le queda uno. ¿Dónde están los otros nueve? Seguramente Jesús sintió pena por ellos. Se perdieron la oportunidad de celebrar y ser agradecidos. Es triste pensar que podemos autoexcluirnos cuando perdemos el sentido de estar con Jesús y celebrar la vida.
En toda celebración con Jesús él nos quiere volver a decir «Levántate y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado» Ser agradecidos es el principio de un camino de fe. El agradecimiento es la memoria del corazón. Nuestro problema es cuando perdemos la memoria como les paso a estos nueve y nuestras excusas suelen ser recurrentes.
Se nos ha concedido la gracia de creer y día a día nuestro Dios nos trata como hijos amados. Todo es gracia y milagro y nuestra gratitud no debe estar anclada solo en el pasado, sino por el presente. Lo peor es no tener nada por que dar gracias. Dios nos llama a vivir la alegría más grande cuanto de trata de sumar en vez de restar.
“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. No apaguen al Espíritu Santo”, 1 Ts 5:18-19
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox




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