miércoles, 4 de marzo de 2026

Creer y decidirse

Escuchar, creer y adorar

"Había un hombre llamado Nicodemo, un líder religioso judío, de los fariseos. Una noche, fue a hablar con Jesús: —Rabí —le dijo—, todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios", Jn 3:1-3
Nicodemo es un respetable judío que tiene una conversación nocturna con Jesús, Su miedo es el comprometerse, pero pasa de la noche a la luz.
Él es anciano, sin embargo, Jesús le advierte de que todavía tiene que nacer. Se le ofrece la oportunidad de comenzar desde el principio. Sus cabellos blancos no son un obstáculo, ¡Debe prepararse para nacer!
Nicodemo comienza la conversación con la palabra "sabemos". El forma parte del grupo de aquellos que "saben", pero luego del contacto con Jesús se da cuenta que no sabía nada. Le queda todo por aprender. Quizás él pretendía discutir de teología, pero Jesús los lleva al corazón del problema. "Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios."
Hay un momento delante de Dios que lo único que nos queda es escuchar, creer y adorar. Este es un momento donde Nicodemo es desafiado a escuchar y abrirse a la revelación. Es siempre así y no se trata de discutir, sino de creer y decidirse
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 3 de marzo de 2026

Celebrar la vida, hacer fiesta y descansar es un regalo.

Una enseñanza liberadora                                                            

“Un sábado, al cruzar Jesús los sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar a su paso unas espigas de trigo. —Mira —le preguntaron los fariseos—, ¿por qué hacen ellos lo que está prohibido hacer en sábado? Él les contestó: —¿Nunca han leído lo que hizo David en aquella ocasión, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre y pasaron necesidad? Entró en la casa de Dios cuando Abiatar era el sumo sacerdote, y comió los panes consagrados a Dios, que solo a los sacerdotes les es permitido comer. Y dio también a sus compañeros.» El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado —añadió—. Así que el Hijo del hombre es Señor incluso del sábado», Mc 2:23-28

Los discípulos son acusados de arrancar espigas de trigo en el día de descanso. El día de descanso era como una especie de premio, pero algunos lo transformaron como si fuese un castigo. Dios estableció el descanso para beneficio del ser humano, pero parece que los religiosos de esa época no lo entendieron. Los religiosos según su criterio contabilizaron 365 prohibiciones y 278 mandamientos para el día de descanso.

Hay gente que se caracteriza por estar con un código en la mano. Aparecen en cualquier momento para señalar lo que está mal, especialmente cuando alguien quebranta el reglamento. El legalismo oscurece el plan de Dios y la vida queda reducida en lo que puedes hacer o no. No es espiritual un comportamiento que aplasta, mortifica, sofoca y limita la libertad. Lo que viene de Dios lleva la contraseña de la frescura, se orienta en favor de la vida, de su crecimiento

El día de descanso nos ayuda a tomar una decisión y es decir basta. El verdadero poder consiste en imponer un límite. El ser humano no puede perderse a sí mismo y quedar prisionero de un ciclo de producción, de rendimiento y acumulación

La palabra de Dios da una dirección para la vida humana y la enseñanza de Jesús es liberadora. "Yo, el Hijo del hombre, soy quien decide qué puede hacerse y qué no puede hacerse en el día de descanso.", Mc 2:28. Dios está de parte del ser humano y el descanso es el espacio de libertad, de vida, amor, de fantasía. Dios nos ofrece la libertad necesaria para ampliar los espacios y sus movimientos. Cuando la palabra es bien entendida nos trae alegría.

Celebrar la vida, hacer fiesta y descansar es un regalo. El descanso y su celebración es el tiempo del encuentro. Es la provisión de Dios para el desarrollo humano. “Tienen que entender que el día de descanso es un regalo del Señor para ustedes”, Ex 16:29. Es dejar paso a las relaciones con Dios, consigo mismo y con los demás.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 2 de marzo de 2026

Somos desafiados a mostrar las señales y evidencias de un nuevo amanecer

Un nuevo orden

»Dios levantó a Jesús de los muertos y de esto todos nosotros somos testigos. Ahora él ha sido exaltado al lugar de más alto honor en el cielo, a la derecha de Dios. Y el Padre, según lo había prometido, le dio el Espíritu Santo para que lo derramara sobre nosotros, tal como ustedes lo ven y lo oyen hoy… Las palabras de Pedro traspasaron el corazón de ellos, quienes le dijeron a él y a los demás apóstoles: —Hermanos, ¿qué debemos hacer?  Pedro contestó: —Cada uno de ustedes debe arrepentirse de sus pecados y volver a Dios, y ser bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados. Entonces recibirán el regalo del Espíritu Santo. Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para los que están lejos, es decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios», Hch 2:32-39 
El Espíritu Santo es la novedad y superioridad de un nuevo orden. La fe cristiana es una fe pública y no se debe convertir a la esfera de la vida privada a causa del individualismo que inutiliza el poder transformador del evangelio.
El Reino de Dios es la autoridad y el poder de Dios en acción para destruir todo mal. En el nuevo orden esta Dios y en consecuencia nos encontramos con la ley del amor, que lleva a la verdadera justicia y equidad. 
El orden existente se opone de muchos modos al orden del reino cuando se oprime a los pobres y se aprovechan de los débiles. La naturaleza inclusiva y niveladora sobre el derramamiento del Espíritu Santo indica que Dios valora a los despreciados del mundo y a toda persona convirtiéndoles en sujetos de su amor y les da el poder para que sean testigos. El Espíritu libera de todas las opresiones, atiende todas las necesidades humanas y dignifica a todos aquellos que la sociedad tiene como cosas desechables.
Una vez más se nos llama a unirnos a la misión de Dios, participar en la vida pública integrando sus consecuencias sociales y políticas, ser una comunidad o sociedad alternativa y colocar todas las cosas bajo el poder de Cristo, Ef 1:9-10.
Somos desafiados a mostrar las señales y evidencias de un nuevo amanecer. 
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 1 de marzo de 2026

El Espíritu es poder nivelador y descendió sobre todos

Manifestación milagrosa

"Dios ha cumplido lo que nos prometió, cuando por medio del profeta Joel dijo: “En los últimos tiempos les daré a todos de mi Espíritu: hombres y mujeres hablarán de parte mía; a los jóvenes les hablaré en visiones y a los ancianos, en sueños", Hch 2:16-17.
En el día de Pentecostés los creyentes estaban reunidos en un mismo lugar. Los apóstoles estaban unidos en oración junto con María la madre de Jesús, varias mujeres más, los hermanos de Jesús y otros que podrían ser unos ciento veinte creyentes, Hch 1:14-15. Se les había ordenado esperar y no alejarse de Jerusalén porque dentro de pocos días serían bautizados con el Espíritu Santo y eso fue lo que sucedió.
El Espíritu es poder nivelador y descendió sobre todos. Se destaca así que se trató de una experiencia inclusiva que alcanzó a todos y que incluía a las mujeres galileas que seguían a Jesús. Fue una experiencia niveladora en una sociedad excluyente que concebía a las mujeres como menos importantes que los varones.
El Espíritu nivelador es destructor de cualquier privilegio. El derramamiento del Espíritu Santo es comunicar el mensaje, es una visitación divina y somos desafiados a ser testigos. Su voluntad es extendernos a toda la humanidad porque es un Espíritu nivelador que piensa en todas las etnias. Es multiétnico, multilingüe y multicultural. Mientras permanezcamos acá, el Señor nos llama a involucrarnos en la misión.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

sábado, 28 de febrero de 2026

Construimos con audacia y valentía

La espiritualidad de una visión

La misión y visión de Nehemías tenía que ver con reedificar los muros de Jerusalén, Neh 2.  Cuando llegó a la ciudad de Jerusalén fue prudente, hizo un relevamiento y buscó el tiempo adecuado para compartir la visión. Cuando llegó el momento sus primeras palabras fueron de ánimo y desafío. 

Nehemías sabía lo que significaba “ser audaz y valiente”. Él estuvo en el proceso de restaurar la esperanza de un grupo entero de personas. Nunca es fácil volver a empezar – se necesita valentía, firmeza y el compromiso de asumir riesgos. 

Reedificar las murallas de la ciudad de Jerusalén requería un equipo que entendiera la realidad y que estuviera comprometido para hacer lo que se tenía que hacer – independientemente de lo que sucediera. Solamente después que Nehemías les dijo a las personas “cómo la bondadosa mano de Dios había estado con él" la respuesta del grupo fue: “¡Manos a la obra!” y unieron la acción a la palabra", Neh 2:18 

Ser audaz y valiente significa emprender acciones poco comunes sin temer a las dificultades o al riesgo que implican. Este tipo de audacia nos muestra la fuerza, resistencia y perseverancia que necesitamos. Tan pronto como Nehemías y su gente se comprometieron a “levantarse y construir” empezaron los ataques de la oposición – “Pero ¿qué es lo que están haciendo?” Y la respuesta de Nehemías no es más que la certeza de una profunda fe en Dios: “El Dios del cielo nos concederá salir adelante. Nosotros sus siervos vamos a comenzar la reconstrucción”, Neh 2:20

La experiencia de Nehemías nos recuerda que los desafíos para construir son cuando necesitamos a otros valientes, quienes puedan “esforzar sus manos.” Que puedan caminar con nosotros y juntos “construir y levantar.” Eso nos debe traer esperanza: reedificamos con audacia y valentía.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


viernes, 27 de febrero de 2026

Construir, reedificar, renovar y restaurar trae esperanza.

Construir, restaurar y renovar

"Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego», Neh 1:3
Construir, reedificar, renovar y restaurar trae esperanza. En el 445 A.C. después de los 70 años de cautiverio en Babilonia, los judíos empezaron a regresar a Judá, regresaron a Jerusalén para ser más específicos
Nehemías fue un judío trabajando en un cargo público en la ciudad persa de Susa. En ese tiempo recibe noticias que las murallas de su ciudad natal están derrumbadas y que la ciudad de sus padres corría peligro. Esta realidad tocó su alma y se puso triste. Él lloró, y él oró
Nehemías sintió el llamado de tomar acción y reedificar las murallas de la ciudad. Esto lo llevó a ver cómo podía ganarse el favor del Rey. Cuando estuvo en su presencia, a pesar del temor se encomendó al Dios del cielo y consiguió el permiso para volver a su ciudad con los materiales que necesitaba para la obra
Nehemías reconoció la mano de Dios en su vida. “Y el rey accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor”, Neh 2:8
Reedificar nunca es fácil. Se requiere de trabajo duro, implica que puede haber cambios y voces a nuestro alrededor que pueden ayudar o pueden dificultar el proceso. Algunas veces para volver a construir es necesario arrancar, derribar, destruir y demoler, Jer. 1:10
Cuando Dios decide reedificar y restaurar trata de que busquemos su modelo y desechemos otras construcciones, Hch 15:16-18
Reedificar y restaurar trae esperanza. Así como Nehemías encontró las murallas caídas de la ciudad de Jerusalén, alrededor nuestro hay necesidad de reedificar y construir
Pensemos en el estado actual de la nación, la iglesia, la comunidad, los matrimonios, familias, amistades, escuelas, niños, vecindarios, jóvenes, oportunidades de empleo y mucho más. Dios llama a su gente para reedificar y renovar
Todo esto implica que cuando estamos tristes, podemos llorar y orar, pero el final nos debe llevar a una acción. Podemos tener la seguridad que Dios trabaja a favor de todos los que le aman
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

jueves, 26 de febrero de 2026

Volvamos nuestra mirada al Dios creador. "EL amor inagotable y la verdad se encontraron; ¡la justicia y la paz se besaron!"

Humanos

“Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo a semejanza de Dios mismo… El día que fueron creados los llamó “Seres humanos”, Gn 5:1-2
Hay cuatro características que nos ayudan a pensar y tomar buenas decisiones. Son principios para tener presente en nuestra vida y carácter: La verdad, la justicia, la misericordia y la paz, Sal 85:10. Son fundamentos para que estén activos en toda comunidad y sociedad. Un encuentro entre la verdad y la justicia es un excelente comienzo.
Vivimos tiempos donde se está perdiendo el valor a la vida, el respeto y la dignidad. “La proclamación de que todos somos creados iguales, a la imagen de Dios, desafía categóricamente todo intento de discriminación, desprecio e indiferencia”.
En nuestros países se habla de democracia, la importancia en la distribución de la riqueza, el derecho y servicio a los pobres, la libertad, el bienestar, la justicia. Es un buen discurso, pero surge una pregunta: ¿Cómo es nuestra realidad? ¿Se defiende el derecho de unos y se viola el derecho de otros? ¿Qué pasa con los que tienen limitación o poco acceso a la salud, vivienda, educación y trabajo?, Pr 31:8-9.
La verdadera justicia produce una paz duradera y la verdad se encuentra con la misericordia. Sin amor somos como un metal que resuena y nada más. En medio de los desacuerdos, divisiones, conflictos y luchas de nuestra sociedad el texto nos llama a que veamos la imagen de Dios en nuestro prójimo y tomemos la perspectiva de Dios: “No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”, Lv 19:18. Volvamos nuestra mirada al Dios creador. "EL amor inagotable y la verdad se encontraron; ¡la justicia y la paz se besaron!"
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 25 de febrero de 2026

Jesucristo es una novedad gozosa y nos anima a ponernos un traje o vestido nuevo

Disfraz

"Vestido viejo con un retazo de tela nueva", Mc 2:21 
A ninguno se le niega el derecho de ponerse la ropa que más le gusta. Lo que resulta desconcertante es el disfraz. Podemos cambiar estructuras, programas, formas, lenguaje, imagen o look, pero los comportamientos de la vida nueva en Jesús nos deben llevar a tener más de su carácter. Podemos ponernos un vestido nuevo, pero si lo colocamos arriba del viejo es volver hacia atrás. Mantener una vida que no refleja el carácter de Jesús es como "si pudiera hablar todos los idiomas del mundo y de los ángeles, pero si no amo a los demás, yo solo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena", 1 Co 13:1.
Jesucristo es una novedad gozosa y nos anima a ponernos un traje o vestido nuevo. El Señor no quiere que sigamos remendando lo viejo, tapando agujeros. Construyamos una comunidad donde lo importante no será el funcionamiento, programa, organización, sino el promover la vida de relación, de apego y ternura. No caigamos en la trampa del activismo, aceleración y rendimiento que te dice que tienes valor por lo que puedes producir. Que podamos crecer descubriendo el amor como ley fundamental de la existencia.
"Si tuviera el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, podría jactarme de eso; pero si no amara a los demás, no habría logrado nada. El amor es paciente y bondadoso. El amor no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia... Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor", 1 Co 13:2-13
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 24 de febrero de 2026

Jesús nos llama a entrar en los tiempos nuevos

La partitura de la vida

"Si un vestido viejo se rompe, nadie le pone un parche de tela nueva; porque al lavarse el vestido, la tela nueva se encoge y el hueco se hace más grande. »Tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo; porque al fermentar el vino nuevo hace que el cuero viejo se reviente. Así el vino nuevo se pierde, y los recipientes también. Por eso hay que echar vino nuevo en recipientes nuevos.", Mc 2:18-22
Jesús nos llama a entrar en los tiempos nuevos, de los cuales el vino es el símbolo más evidente, hay fiesta y celebración. Una nueva generación necesita formas nuevas y una reforma no puede reducirse a una operación de cosmética. Los recipientes de cuero viejo están desgastados y muy usados y no pueden soportar el ímpetu y la efervescencia del vino nuevo.
Dios nos llama a colocarnos una ropa nueva y no usar remiendos. Implica un nuevo corazón, es conversión, transformación profunda. La palabra de Dios nos anima a quitarnos el ropaje viejo y vestirnos con lo nuevo, Ef 4:22-32. Cuando Jesús nos toca, se viste el traje nuevo. Jesucristo nos indica que la novedad es él. Una novedad contundente, incompatible con lo viejo. Es quitarnos el traje de luto, la máscara de la tristeza, los cantos de lamentación. Los religiosos de la época de Jesús solo aceptaban un simple retoque que no les quite el poder y el control, pero Jesús no es un parche de tela nueva para ser puesta en un vestido viejo
Seguir a Jesucristo es vivir de tal manera que te de ganas de bailar porque nos encontramos con un Dios que nos seduce y no que amenaza. No se trata de ser aburrido, pedante y pesado, sino estar abierto a la alegría del camino que es novedad, aventura y celebración.Tampoco usemos el vestido al revés y busquemos el sabor a la vida."Díganle al justo que le irá bien, pues gozará del fruto de sus acciones", Is 3:10.
En este tiempo se nos llama a dar un salto de fe y buscar una transformación profunda porque "Ciertamente se acerca la hora—dice el Señor Soberano— cuando enviaré hambre a la tierra; no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del Señor", Am 8:11
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 23 de febrero de 2026

Jesús se mueve en el terreno de la vida, del gozo y del amor anunciando la alegría y la esperanza

El terreno de la vida

"Una vez, los discípulos de Juan el Bautista y los discípulos de los fariseos estaban ayunando. Algunas personas fueron a donde estaba Jesús y le preguntaron: —¿Por qué tus discípulos no ayunan? Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos sí lo hacen", Mc 2:18
Nos encontramos con un relato donde es cuestionada la autoridad de Jesús y el comportamiento de sus seguidores es lo que causa el escándalo.
A mucha gente le cuesta entender que la presencia de Jesús representa un tiempo de alegría para su pueblo. Lo contrario representa la piedad mal entendida que suele generar un espacio sofocante con las respectivas prescripciones legales.
Jesús se mueve en el terreno de la vida, del gozo y del amor anunciando la alegría y la esperanza. Se nos llama a un espacio de Gracia para recibir el amor del Señor, celebrarlo y compartirlo con otros. Él es nuestra esperanza en este tiempo y estamos animados a caminar en Fe. Dios nos llama a proclamar y celebrar su victoria final. "Dios es amor", 1 Jn 1:8
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 22 de febrero de 2026

La actividad del Espíritu Santo es siempre una experiencia que nos supera, nos sorprende y caemos rendidos a Él.

Seguir al Espíritu y percibir algo más

“Aquí estamos nosotros: partos, medos, elamitas, gente de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, de la provincia de Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de las áreas de Libia alrededor de Cirene, visitantes de Roma (tanto judíos como convertidos al judaísmo), cretenses y árabes. ¡Y todos oímos a esta gente hablar en nuestro propio idioma acerca de las cosas maravillosas que Dios ha hecho!». "Y no salían de su asombro, ni dejaban de preguntarse: «¿Y esto qué significa?». Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos”, Hch 2:19-13
El libro de los Hechos nos da a entender el modo en que el Espíritu obra en la comunidad de fe y el mundo. Si bien la iglesia pasó de 120 a 3000 personas en un solo día, no todos pudieron percibir el milagro.
¿Cómo puede ser que algunos no percibieron lo que estaba ocurriendo en Pentecostés? ¿Por qué algunos encontraron un motivo de burla? Cuando pensamos que el Espíritu se debe manifestar de una sola manera corremos el peligro de no percibir algo más. Es como decir: “Nosotros sabemos todo, tenemos todas las respuestas”. Cuando esto sucede, perdemos la capacidad de asombro. En ese momento aparece la burla que refleja una vida basada en prejuicios y conceptos cerrados. Cuando se teme o se critica, lo que se puede estar temiendo, es la pérdida del control.
La actividad del Espíritu Santo es siempre una experiencia que nos supera, nos sorprende y caemos rendidos a Él. Una iglesia guiada por el Espíritu Santo es una iglesia que no se burla, ni descalifica a los demás, es abierta al Espíritu, busca su llenura y se dedica a la oración. Una iglesia abierta al mundo entiende que el evangelio es para toda clase de persona sin excepción, Hch 10:34. Hablamos de una iglesia donde pueda predominar una dimensión eclesial y no clerical. Una iglesia donde se ejerce el sacerdocio universal de todos los creyentes. La gente es libre, respetada y vive el poder del amor.
El Espíritu Santo llama a su iglesia a repensar su estructura o institucionalidad para enfocarnos en su misión. Este tiempo puede ser un buen momento para pensar en cómo salir de los modelos de repetición e imitación para centrarnos en lo nuevo que viene del Espíritu de Dios.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

sábado, 21 de febrero de 2026

"La fe cristiana es una fe que nació para caminar"

Día de Alegría

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar… Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”, Hch 2:1-4
La palabra pentecostés hace referencia al número cincuenta. Era la fiesta de las semanas o Pentecostés, porque se efectuaba siete semanas o cincuenta días después de pascua, que era cuando comenzaba la cosecha de granos. Originalmente era una celebración agrícola que se realizaba cuando se completaba la cosecha. La celebración del Pentecostés entre los judíos se fue transformando poco a poco en una celebración de la entrega de la ley a Moisés en el monte Sinaí, porque se consideraba que había ocurrido cincuenta días después del éxodo. En Pentecostés el Espíritu Santo descendío sobre los discípulos.
La consecuencia de ser bautizados por el Espíritu Santo es que comenzaron a hablar en lenguas o idiomas de algún tipo según el Espíritu les concedía expresarse. Estos idiomas eran lenguas que se hablaban en el mundo conocido de ese entonces y que ellos no habían aprendido. No había necesidad de traductores y otros les podían entender. 
¿Qué quiere decir esto? La nueva era del Espíritu había comenzado. “El fenómeno mismo de hablar en lenguas tiene el propósito de comunicar el mensaje”. "En aquel tiempo, muchos judíos que amaban a Dios estaban de visita en Jerusalén. Habían llegado de todas las regiones del Imperio Romano. Al oír el ruido, muchos de ellos se acercaron al salón, y se sorprendieron de que podían entender lo que decían los seguidores de Jesús.”, Hch 2:5-8
La venida del Espíritu Santo fue imposible de contener, tampoco silenciar y controlar. La iglesia que nació en el día del pentecostés no pasó desapercibida. Nació a la vista de todos, fue algo público y enfocada en todas las lenguas. Es imposible mantener en privado lo que ocurre públicamente. No fue un espectáculo sino un acontecimiento extraordinario. La iglesia nació siendo misionera y luego se desarrolló saliendo a todos lados. "La fe cristiana es una fe que nació para caminar".
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

viernes, 20 de febrero de 2026

"Dios nos protege en la soledad amenazadora como si fuera la niña de sus ojos."

La niña de sus ojos

¿Alguna vez estuviste perdido en algún lugar o te rescataron de una circunstancia difícil? ¿Qué pensaste y qué sentimientos llegaron a tu vida?

El texto de Deuteronomio 32:10 dice: "Los encontró por el desierto, por tierras secas y azotadas por el viento; los envolvió en sus brazos, los instruyó y los cuidó como a la niña de sus ojos."  

Alessandro Pronzato nos relata que toda aventura espiritual pasa por el desierto. Es el lugar donde la realidad es despojada de las apariencias y reducida a lo esencial, a lo indispensable. Es la prueba de la precariedad y Dios se hace seguridad a cambio que perdamos las nuestras. El que camina en el desierto se contenta solo con Dios - Dios debe ser todo.

En el desierto se encuentra uno frente a un cielo sin límites, frente a la arena y al propio ser. El ser humano se ve obligado a encontrarse consigo mismo, por eso el desierto fascina y asusta. Es la tierra de la gran soledad, es la ausencia de otros y otras, ayuno de encuentros y abstinencia de presencias. El desierto es el preludio de un encuentro con Dios. El profeta Oseas nos dice: "Por eso, ahora voy a seducirla: me la llevaré al desierto y le hablaré con ternura”, Os 2:14. 

La gran prueba es la fe. Sin fe no se puede vivir en el desierto. El desierto puede florecer, el silencio puede convertirse en mensaje y la soledad en comunión. Isaías dice: "Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca", Is 43:19.

El desierto es tu situación concreta y Dios te conoce, te mira, se interesa por ti, no te pierde de vista. Es donde Dios nos provoca. Dios nos seduce. Es aquí donde se prepara un banquete. "Dios nos protege en la soledad amenazadora como si fuera la niña de sus ojos."

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

jueves, 19 de febrero de 2026

Jesús siempre nos sorprende. Jesús pasa, ve, elige y llama.

Dejar algo atrás 

"Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se puso a enseñarles. Luego, mientras caminaban, Jesús vio a Mateo hijo de Alfeo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: «Sígueme.» Mateo se levantó enseguida y lo siguió. Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena. Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos: —¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama? Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos", Mc 2:13-17
Jesús siempre nos sorprende. Jesús pasa, ve, elige y llama. Este llamado implica dejar algo atrás. Es dejar de vivir bajo nuestras propias condiciones para aceptar ser discípulo de Jesús. 
¿Quién es Jesús y para quién ha venido? Su identidad solo se descubre identificando a los destinatarios de su misión. Se entiende quién es Jesús cuando no lo aislamos de los demás y lo podemos descubrir por sus opciones. 
Jesús se sienta a la mesa con gente poco recomendable y se enfrenta con aquellos que les gusta murmurar. Es maravilloso ver el seguimiento que se traduce en dejar una vieja manera de ser aceptando las nuevas condiciones del Maestro.
Jesús se dirige a los que tienen necesidad de él. No excluye a los justos. Existe un título que hace a todos iguales en su mesa: la necesidad de él. 
Para estar en el seguimiento de Jesús y entender, hay que salir afuera, esto es, entrar en el mundo de los demás. Seguir a Jesús implica estar con los pecadores. Dios no es un premio para los justos. El pecador que está perdido parece ser un premio para Dios. "No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores y necesitan arrepentirse», Lc 5:32 
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 18 de febrero de 2026

Todavía, podemos confiar en Dios.

El arenal

“Pero también del hijo de la esclava haré una gran nación, porque es descendiente tuyo». Al día siguiente, Abraham se levantó de madrugada, tomó un pan y un recipiente de cuero para agua y se los dio a Agar, poniéndoselos sobre el hombro. Luego le entregó al muchacho y la despidió. Agar partió y anduvo errante por el desierto de Berseba … En cuanto ella se sentó, comenzó a llorar desconsoladamente.”, Gn 21:13-20

¿Solemos escuchar la voz de los que gritan en el desierto? ¿El desierto tiene sentido en nuestras vidas? Los que gritan en el desierto son por lo general personas que se encuentran solas. Creo que el desierto no sería el destino privilegiado que buscaríamos muchos de nosotros. Pero es ahí donde nos podemos encontrar con Dios. 

Es en el arenal donde Agar es tenida en cuenta junto a su niño y su llanto se transforma en esperanza. Es en la tierra seca donde encontramos ese pozo de agua pura para Ismael. Un desierto donde aprendemos a caminar con Dios, confiar en su provisión y descanso. 

Dios nos llama desde el arenal a no tener una atención dividida, quitarnos el equipaje que sobra y mantener la prioridad de tenerle presente en nuestra vida. 

Solo nuestra vanidad nos puede hacer perder el rumbo. Es en un lugar desértico donde descubrimos quienes somos y qué buscamos. 

Ismael vivió en el desierto, Dios acompañó al niño, fue creciendo, tuvo mucha habilidad y experiencia y se convirtió en un hábil arquero. La promesa para Ismael y su descendencia fue: "Yo lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia numerosa. Él será el padre de doce príncipes. Haré de él una nación muy grande", Gn 17:20.

Solos en el desierto es donde podemos volver a recordar las promesas que Dios tiene para nosotros. Su última palabra es la Bendición. Todavía, podemos confiar en Dios. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

martes, 17 de febrero de 2026

“En efecto, vivimos por fe, no por vista”, 2 Co 5:7. La fe estimula el ingenio, la originalidad y la innovación

Creatividad 

“Cuando Jesús regresó a Capernaúm varios días después, enseguida corrió la voz de que había vuelto a casa. Pronto la casa donde se hospedaba estaba tan llena de visitas que no había lugar ni siquiera frente a la puerta. Mientras él les predicaba la palabra de Dios, llegaron cuatro hombres cargando a un paralítico en una camilla. Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús”, Mc 2:1-4 
Superar obstáculos no siempre puede ser sencillo, otras veces es complicado y se necesita de mucha creatividad.
Las cuatro personas que menciona el evangelio de Marcos usaron su imaginación e inventiva para llevar al paralitico a los pies de Jesús. La multitud les impedía llegar a su destino. pero la fe de ellos hizo posible lo que parecía imposible. 
“En efecto, vivimos por fe, no por vista”, 2 Co 5:7. La fe estimula el ingenio, la originalidad y la innovación. El Señor nos anima a superar los obstáculos. 
“Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: «Amigo, te perdono tus pecados », «¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!». El contacto con Jesús nos devuelve la posibilidad de caminar. 
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

lunes, 16 de febrero de 2026

Dios provee lugares de reposo

Descanso y serenidad

“El ángel del Señor regresó y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje». Elías se levantó, comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.  Allí pasó la noche en una cueva”, 1 R 19:7-9
Elías fue un profeta que en un determinado momento tocó fondo, 1 R 19. Luego de una gran victoria, él recibe una amenaza de muerte. El miedo, el cansancio y la depresión invadieron su vida.
Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Camino todo un día por el desierto y finalmente se sentó a la sombra de un "arbusto", frustrado, agotado y abatido. Debajo de la sombra de este pequeño arbusto, Elías grita “¡Estoy harto, Señor!, quítame la vida". Y luego se duerme.
Elías nos recuerda que las personas de fe y obedientes ante Dios, no son inmunes ante circunstancias adversas donde nos invade el temor y sucumbimos a sus efectos negativos como ser la fatiga y el fracaso.
El pasaje nos habla que aparece un "arbusto" como la provisión de Dios y un lugar de reposo. Este insignificante arbusto, se convierte en un lugar donde se desvanece el abatimiento, y la vida de Elías comienza a ser renovada.
Mientras que Elías duerme debajo del arbusto, Dios manda un mensajero en forma de ángel para hablarle dos veces y darle lo que necesita: “Levántate y come, porque te espera un largo viaje.” Esto le permitió llegar al monte de Dios.
El miedo puede debilitar, paralizar y puede llevarnos a desaparecer. Gracias a Dios, el miedo no fue el fin de la historia de Elías, de hecho, el miedo no tiene que ser el final de nadie y tampoco el de nuestras propias vidas.
Dios provee lugares de reposo – arbustos que proveen sombra. Esos son lugares donde el cuerpo, alma y espíritu son renovados por la provisión de Dios junto a sus palabras y sustento.
Dios es bueno y poderoso, nos da seguridad y confianza. Mel Lawrenz comenta: “Si sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, y son llamados a cumplir sus propósitos, entonces podemos descansar”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 15 de febrero de 2026

“Nunca descartes al inmigrante. Dios muchas veces usa al inmigrante, la persona que pasamos por alto”

Inmigrantes

Una de las famosas inmigrantes en la Biblia, fue una joven mujer llamada Rut.
Más de un milenio antes de Cristo, ella escogió emigrar a la tierra de los hebreos, no porque tenía un trabajo asegurado. Tampoco había más comida que en su tierra natal Moab que estaba al otro lado del rio Jordán.
Rut emigraba a una tierra diferente, dejando a su familia y amigos, su cultura y sus posibilidades, no por una mejor oportunidad, sino por su gran lealtad con su suegra Noemi: “Porque iré adonde tú vallas, y viviré donde tu vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”, Rut 1:16.
Luego estando en Israel, un hombre llamado Booz le muestra su bondad y comparte su vida. Ella no sabía que uno de sus bisnietos se convertiría en el proclamado rey de Israel – el rey David.
Mel Lawrenz comenta: “Nunca descartes al inmigrante. Dios muchas veces usa al inmigrante, la persona que pasamos por alto”
Todo esto nos lleva a pensar nuevamente nuestro lugar en el plan de Dios. Él puede usarnos en muchas maneras hoy en día, maneras que ni siquiera sabemos.
¿Cómo podemos expresar nuestra bondad a los que son inmigrantes?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox