Sentarnos con todos
jueves, 1 de octubre de 2026
Salir del espacio litúrgico y del poder de convocatoria
miércoles, 30 de septiembre de 2026
Servir el pan a los que están debajo de la mesa
Debajo de la mesa
"Una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno fue y se arrojó a sus pies. Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba a Jesús que expulsara al demonio que tenía su hija," Mc 7:24-26. Esta mujer exclamo: “hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos”, Mc 7:28. ¿No puedo comer lo que los hijos arrojan al piso?"
Nos encontramos con una mujer que ha sido marginada por su condición de extranjera. Ella percibe que no puede compartir la misma mesa de Jesús. Encima de la mesa está el pan que es el evangelio para todos los pueblos y etnias, pero puede ser desvirtuado cuando solo caen algunas migajas. La mujer se vuelve voz de los marginados. ¿No puedo comer lo que los hijos arrojan al piso?"
“Jesús le dijo: Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija”, Mc 7:29. Jesús encuentra una fe verdadera en la periferia y muy distante de lo que esperaba de los hijos verdaderos, Ro 9:25, Mt 21:43. Se fundamenta la misión universal de Dios, Ef. 2:14, Ga 3:26-28.
Somos desafiados a imitar a Jesús y servir el pan a los que están debajo de la mesa. Jesús es el pan de vida para todos los pueblos y todas las etnias
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
martes, 29 de septiembre de 2026
Verdad, responsabilidad y consuelo: tres palabras para pensar una fe que mira la realidad de frente, reconoce sus consecuencias y aprende a acompañar el dolor.
Caminar con otros
Una misión compartida
“El único que está conmigo es Lucas. Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que búscalo y tráelo contigo cuando vengas”, 2 Ti 4:11
Cuando hablamos de una misión compartida hacemos referencia a la importancia de caminar con otros. Caminar con otros implica abrir espacios, es comunión, compartir, reconocernos que somos el pueblo de Dios, un solo cuerpo
La misión compartida nos habla que siempre hay lugar en la mesa para uno más. Es una invitación amplia, solidaria, diversa e inclusiva. La mesa de Jesús da lugar a los excluidos y nadie tiene el monopolio en la misión. Harold Segura habla de “escuchar historias antes de formular respuestas. Permite disentir sin expulsar, reconocer heridas, matizar opiniones, confesar ignorancias y aprender de otros.” Nuestra fe es trinitaria y de relación
La comunión nos habla de compartir experiencias ya sea el sufrimiento, la alabanza, la persecución, privilegios, realidades. Compartir por medio del dar, donar, ser generosos. Hay relación en el ser y el hacer. Lo que compartimos primero es la fe y lo que sale de la comunión o Koinonia de la fe es la comunión o Koinonia de la obra. Se espera una salida practica y que esta tenga consecuencias concretas.
La comunión nos debe llevar a la misión y nuestro punto de partida es la misión de Dios. Pablo Davies expresa “Nuestra misión es compartir la suya. En Cristo no somos muchos individuos, en Cristo no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer. Tampoco hay rico o pobre, poderoso ni débil, somos uno en Cristo y estamos al servicio de la misión de Dios”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
lunes, 28 de septiembre de 2026
Paz, reconciliación y cuidado: tres palabras que suelen sonar familiares, pero que exigen mucho más que buenas intenciones.
Dios nos indica su generosidad para que sea la nuestra
La lógica del Reino
“Cuando Jesús vio que todos los invitados a la cena trataban de sentarse en los lugares de honor, cerca de la cabecera de la mesa, les dio el siguiente consejo: ... ocupa el lugar más humilde, al final de la mesa. Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados». Luego Jesús se dirigió al anfitrión: «Cuando ofrezcas un almuerzo o des un banquete—le dijo—, no invites a tus amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos. Pues ellos también te invitarán a ti, y esa será tu única recompensa. Al contrario, invita al pobre, al lisiado, al cojo y al ciego. Luego, en la resurrección de los justos, Dios te recompensará por invitar a los que no podían devolverte el favor». Lc 14:7-14
Jesús plantea como suelen ser nuestras motivaciones en diferentes circunstancias. Se buscan los lugares de honor y nos desafía a cambiar nuestro paradigma y corazón. “Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados».
Harold Segura comenta “Allí quedan expuestos los intereses, los cálculos y los egoísmos de quienes se consideran naturalmente dignos de ocupar los lugares de honor. La lógica del Reino, sin embargo, altera esa forma de entender el valor humano. No se trata de prestigio acumulado, sino de humildad recibida. No se trata de asegurar el asiento propio, sino de abrir espacio para otros.”
Hay una invitación a mirar “al pobre, al lisiado, al cojo y al ciego.” Dios nos indica su generosidad para que sea la nuestra. Mirar por las necesidades no alcanzadas de los menos alcanzados. Hay una celebración que el Señor desea hacer, es su fiesta, debe continuar, queda espacio y hay lugar para todos. “Eso es la gracia: puertas abiertas, manos que reciben y una voz que llama a quienes siempre habían estado afuera.”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
domingo, 27 de septiembre de 2026
La atención de Dios se refleja en el rostro de lo humano
Una vida humana
“Jesús se fue y entró en la sinagoga del lugar. Allí había un hombre que tenía una mano tullida. Como los fariseos buscaban la manera de acusar de algo malo a Jesús, le preguntaron: —¿Permite nuestra ley sanar a una persona en el día de descanso? Jesús les respondió: —Si a uno de ustedes se le cayera una oveja en un pozo en el día de descanso, ¿la sacaría de allí? ¡Por supuesto que sí! ¡Pues una persona vale mucho más que una oveja! Por eso está permitido hacer el bien en el día de descanso. Luego Jesús le dijo al hombre que no podía mover la mano: «Extiende tu mano». El hombre la extendió, y la mano le quedó tan sana como la otra. Entonces los fariseos salieron de la sinagoga y comenzaron a hacer planes para matar a Jesús, Mt 12:9-14
La atención de Dios se refleja en el rostro de lo humano y esto tiene la prioridad. Harold Segura comparte que “Donde Jesús está presente, hay espacio para la interrupción de lo humano: enfermedad, opresión social, angustia espiritual, exclusión, hambre, vergüenza o soledad. Lo que parecía una escena ceremonial se convierte en un lugar donde la misericordia de Dios altera el orden establecido.”
El dolor humano se hace presente de diferentes maneras y Jesús pone la vida en el centro. El centro no es una verdad conceptual o que explica el mal, sino una verdad encarnada.
“Al enterarse Jesús de lo que planeaban los fariseos, se fue de allí, y mucha gente lo siguió. Jesús sanó a todos los que estaban enfermos y les ordenó que no contaran a nadie nada acerca de él. Así se cumplió lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «¡Miren a mi elegido, al que he llamado a mi servicio! Yo lo amo mucho, y él me llena de alegría. Yo pondré en él mi Espíritu, y él anunciará mi justicia entre las naciones. No discutirá con nadie, ni gritará. ¡Nadie escuchará su voz en las calles! No les causará más daño a los que estén heridos, ni acabará de matar a los que estén agonizando. Al contrario, fortalecerá a los débiles y hará triunfar la justicia. ¡Todas las personas del mundo confiarán en él!», Mt 12:15-21
Jesús siempre y en todo momento es nuestra Esperanza.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
sábado, 26 de septiembre de 2026
El Señor nos llama a una vida compartida, cara a cara, es rostro, nombre e historia
Sostener el encuentro
Harold Segura nos comenta que “nos cuesta sentarnos con quienes piensan distinto, escuchar sin preparar una respuesta inmediata, disentir sin romper la comunión y compartir la vida sin convertirla en competencia religiosa”
El Señor nos llama a una vida compartida, cara a cara, es rostro, nombre e historia. Es saber conversar y comer con otros, entrar en nuevos espacios. Es ver a un Dios generoso
“Jesús respondió con la siguiente historia: «Un hombre preparó una gran fiesta y envió muchas invitaciones. Cuando el banquete estuvo listo, envió a su sirviente a decirles a los invitados: “Vengan, el banquete está preparado”; pero todos comenzaron a poner excusas. Uno dijo: “Acabo de comprar un campo y debo ir a inspeccionarlo. Por favor, discúlpame”. Otro dijo: “Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes y quiero ir a probarlas. Por favor, discúlpame”. Otro dijo: “Acabo de casarme, así que no puedo ir”. »El sirviente regresó y le informó a su amo lo que le habían dicho. Su amo se puso furioso y le dijo: “Ve rápido a las calles y callejones de la ciudad e invita a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”. Después de hacerlo, el sirviente informó: “Todavía queda lugar para más personas”. Entonces su amo dijo: “Ve por los senderos y detrás de los arbustos y a cualquiera que veas, insístele que venga para que la casa esté llena. Pues ninguno de mis primeros invitados probará ni una migaja de mi banquete”», Lc 14:16-24
La invitación de Jesús es para todos sin excepción, “invita a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”, camina por los senderos y llama a todas las personas sin importar su condición social. Es una mesa amplia y diversa. Su corazón es que la casa este llena.
Dios non invita nuevamente a sostener el encuentro con todos, los que le siguen y también con aquellos que dudan, sospechan y les cuesta aceptar la generosidad de Dios. El Señor se revela en espacios diversos y desde ese lugar se revela el Reino.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
viernes, 25 de septiembre de 2026
La mesa del Señor nos une como un solo cuerpo y esto representa un compromiso
Compromiso
“Aunque somos muchos, todos comemos de un mismo pan, con lo cual demostramos que somos un solo cuerpo”, 1 Co 10:17
La mesa del Señor nos une como un solo cuerpo y esto representa un compromiso. Todo se encamina hacia donde va la historia. “Después de esto vi a mucha gente de todos los países, y de todas las razas, idiomas y pueblos. ¡Eran tantos que nadie los podía contar! Estaban de pie, delante del trono y del Cordero, vestidos con ropas blancas. En sus manos llevaban ramas de palma, y gritaban con fuerte voz: «Nos ha salvado nuestro Dios, que está sentado en el trono, y también el Cordero.», Ap 7:9-10
Es una mesa para todas las personas de todos los pueblos, tribus, lenguas y naciones. Todos juntos entonarán un solo canto de adoración al Señor. David Cárdenas expresa “Es una mesa de justicia, reconciliación y gozo y nuestras mesas deben reflejar los valores del Reino de Dios”
Habrá una cena muy especial preparada por nuestro Dios y la mesa estará completa. “Entonces volví a oír algo que parecía el grito de una inmensa multitud o el rugido de enormes olas del mar o el estruendo de un potente trueno, que decían: «¡Alabado sea el Señor! Pues el Señor nuestro Dios, el Todopoderoso, reina. Alegrémonos y llenémonos de gozo y démosle honor a él, porque el tiempo ha llegado para la boda del Cordero, y su novia se ha preparado. A ella se le ha concedido vestirse del lino blanco y puro de la más alta calidad». Pues el lino de la más alta calidad representa las buenas acciones del pueblo santo de Dios. Y el ángel me dijo: «Escribe esto: “Benditos son los que están invitados a la cena de la boda del Cordero”». Y añadió: «Estas son palabras verdaderas que provienen de Dios», Ap 19:6-9.
Nuestro compromiso es escucharnos, valorarnos unos a otros y cooperar. Que nuestro Dios sea conocido y adorado, la gente bendecida y el mal derrotado por el avance del Reino de Dios “Y se predicará la Buena Noticia acerca del reino por todo el mundo, de manera que todas las naciones la oirán; y entonces vendrá el fin.”, Mt 24:14
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
Tres palabras
Justicia, misericordia y hospitalidad: tres palabras que atraviesan la Biblia y ayudan a nombrar una fe que se vuelve práctica.
jueves, 24 de septiembre de 2026
Dios nos llama a disfrutar de su presencia
Su gracia nos alcanza
Mesa
Mesa, comunidad y pertenencia: tres palabras para pensar cómo construimos nuestros vínculos y qué significa vivir la fe junto a otros.

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