Cuando lo “puro” se vuelve “impuro”
"El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó para oír la palabra del Señor. Pero cuando los judíos vieron a las multitudes, se llenaron de envidia y contradecían con maldiciones lo que Pablo decía.", Hch 13:44-45.
En Antioquía de Pisidia los religiosos movidos por la competencia y la envidia se opusieron a la predicación de Pablo y Bernabé y los echaron de la región. Su mirada estaba puesta en buscar su propia gloria. Los apóstoles no se detienen, sino que pasan “a otra parte”, a los gentiles o paganos.
"Pablo y Bernabé, en señal de rechazo contra ellos, se sacudieron los pies para quitarse el polvo de ese lugar, y se fueron a Iconio". Retener y no compartir el evangelio puede significar que la Palabra abandono nuestro territorio y se dirige en otra dirección.
Los judíos solían sacudirse el polvo de los pies cuando volvían a la propia tierra desde un territorio gentil, que les había convertido en “impuros”. Ahora sucede lo contrario y Pablo y Bernabé se alejan de los “puros” para llegar a los “lejanos e impuros”. Estar cerca de la iglesia no necesariamente significa estar “puro” y los que intentan bloquear el mensaje de Jesucristo para toda etnia, pueblo y nación, lo que logran es todo lo contrario y otros son empujados a otra parte, hacia lo último de la tierra.
El montón de polvo que se puede acumular en la puerta de nuestras casas y comunidades de Fe puede señalar que él está cansado de nuestra mezquindad y se ha ido a otra parte. Cuando en nuestras comunidades el Señor no es comprendido, se marcha lejos, a otra parte, a lugares impensados. “Después de esto vi una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua, que era tan numerosa que nadie podía contarla …Y gritaban con gran estruendo: «¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero! », Ap 7:9-10
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox




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