Pensando en la Nación
“Anuncia este mensaje: “Pueblo infiel, ¡vuélvete a mí! Me olvidaré por completo de mi enojo, y te recibiré con los brazos abiertos, porque soy un Dios bondadoso. Tan sólo te pido que reconozcas tu culpa, que admitas que te rebelaste contra mí, que no has querido obedecerme, … Yo les daré gobernantes que actúen como a mí me gusta, para que los guíen con sabiduría y con inteligencia" Jer 3:6-25, 4:1-2Cuando Dios tocó los labios de Jeremías sus palabras tuvieron un valor especial, Jer 1:7-9. La Palabra produce un impacto y tiene su acción en arrancar y destruir, edificar y plantar. No se acomoda al sistema vigente y es una invitación al arrepentimiento.
El propósito último de la misión es la conversión y Jeremías como Ezequiel tuvieron que hablar sobre la falsa seguridad en la que estaba fundamentada la nación, Jer 7:1-28.
Fueron acusados de traidores y blasfemos, Jer 26:7-11. Dios le dijo al pueblo: “Este templo es mi casa, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones. ¡Yo mismo lo he visto! Les juro que así es.”, Jer 7:11. El resultado fue que la gloria de Dios abandonó el templo, Ez 10:4 y 18.
De nada servían los ritos sagrados y sacrificios. Dios no depende del culto y no lo podemos manipular. Dios sale de todo ámbito donde quiere reinar la manipulación humana y se hace presente en otras tierras. Lo acontecido era un tiempo de purificación donde se apela a la conversión.
Jeremías habló de plantar y edificar sin traicionar el mensaje y su encarnación. "Ellos respondieron: «Dios nuestro, aquí nos tienes. A ti volvemos, porque eres nuestro Dios … Por eso, debemos avergonzarnos y humillarnos por completo» … Entonces Dios les contestó: Así, por amor a ustedes bendeciré a todas las naciones, y ellas me cantarán alabanzas», Jer 3:6-25, 4:1-2
Nuevamente Dios nos llama al arrepentimiento y nacer de nuevo. Su amor permanece y espera nuestra respuesta. A todo pueblo y nación ¡Salud!
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
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