“Conciencia del llamado y la voluntad de Dios”.
"Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que nos les falte nada para su viaje... (A las naciones) Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil”, Tito 3:13-14.
En todo trabajo al cual se nos ha llamado suele haber dificultades, oposición, problemas en los equipos, falta de fe, incomprensión, crítica, etc. En todo esto hay una lucha espiritual y el sufrimiento será parte del trabajo en “misión”.
La clave está en saber “Oírle a Dios”. Debemos atender lo que Dios nos quiere decir. No hay peor sordo que el que no quiere oír y Dios nos dice “Si oyereis hoy su voz no endurezcáis vuestro corazón”. Se nos anima a “Creerle a Dios” y muchas veces somos puestos a prueba. El que cree a Dios no será avergonzado.
Se nos orienta en “trabajar según los planes de Dios”. Esto implica oración y trabajo duro. Sin trabajo no hay logros. Jhon Stott nos recuerda: “La acción sin reflexión es fanatismo en acción, pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.” “Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión. Si el estudio no lleva a la participación, sea en casa o en ultramar, la misionologia habrá perdido su vocación y razón de ser.”
Volvamos a tomar el “mensaje que es digno de confianza” y como le dice Pablo a Tito “quiero que lo recalques, para que los han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos”, Tito 3:8.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox




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