lunes, 14 de septiembre de 2026

Las mesas en las que Jesús participó tuvieron un impacto eterno

Inclusión

“Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena. Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos: —¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama? Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.”, Mc 2:15-17

Las mesas en las que Jesús participó tuvieron un impacto eterno, pero al mismo tiempo muchos no lo podían entender. Jesús estuvo dispuesto a perder fama y popularidad porque entendía que una mesa estratégica valía más que ser reconocido por las multitudes.

Todo comienza en la sencillez de compartir la vida de una manera profunda y sincera. Había diálogo, empatía y proximidad. Discipular una generación es seguir las opciones de Jesús e imitar sus gestos. 

La profundidad de cada acontecimiento encendió el corazón de los discípulos. Las buenas nuevas las llevo adelante una generación que entendió el propósito de Dios permaneciendo en sus enseñanzas y dando fruto

“Oigan bien esto: De todas partes del mundo vendrá gente que confía en Dios como confía este hombre. Esa gente participará en la gran cena que Dios dará en su reino. Se sentará a la mesa con sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.”, Mt 8:11

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


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