Superación
“Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios", Jn 3:2-3
El evangelio de Juan nos habla de una posibilidad de superación que su origen está en Dios. Nacer del Espíritu es lo contrario a la "carne". La palabra carne, usada en el sentido teológico y ético, hace referencia al esfuerzo personal independiente de Dios. Se refiere a lo que puede hacer el ser humano sin la ayuda, guía y poder divino. El ser humano marcado por su debilidad, precariedad e insuficiencia se le presenta la posibilidad de abrirse al Espíritu de Dios.
La superación es posible sólo a través de una intervención de Dios. Juan pone en evidencia la gracia de Dios y su iniciativa en la persona de Jesucristo. Por lo tanto, la condición para ver el Reino y entrar en él es nacer de lo alto, del agua y del Espíritu. ¿Cómo es posible?, ¿Cómo puede ser esto? Podemos elegir creer y necesitamos la fe.
Nos puede pasar que algunas veces no tratamos las cuestiones principales, pero Jesús nos lleva al corazón del problema. Se trata de "nacer de nuevo, de lo alto", romper con el pasado y comenzar desde el principio. Es necesario un nuevo inicio que cancele todo lo anterior. Si nos encerramos en nuestro pasado cualquiera que sea, le negamos a Dios la posibilidad de intervenir en nuestra vida.
Jesús nos ofrece la posibilidad de ser nuevo y comenzar siempre de nuevo. Cuando Jesús se encuentra con nuestras historias pasadas, nos desafía a dejar lo viejo y nacer a una nueva vida. Somos invitados a "entrar adentro y tener comunión con el Señor". Dios nos invita a creer y conversar con Él.
"Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.", Ro 10:17
Carlos Scott




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