La Verdad “—¿Qué es la verdad?—preguntó Pilato…”, Jn 18:37-39
Nos encontramos con Pilato frente a Jesús y cuando el tema
se trata de la verdad no solo puede producir incomodidad, sino también temor
que aquel hombre que tiene encadenado le diga que es la verdad.
El juez se puede convertir en acusado y los roles pueden ser
cambiados cuando se trata de valentía y dignidad. Nos encontramos con una
persona libre estando presa y un magistrado o prefecto romano encadenado al
poder y a los intereses de otros.
“—¿Eres tú el rey de los judíos?— le preguntó.” Y quizás con
tono sarcástico “Así, con esta apariencia, ¿vas a ser tú rey?”. “Jesús
contestó: —¿Lo preguntas por tu propia cuenta o porque otros te hablaron de
mí?”. Frente a Jesús nos encontramos a inquietantes interrogatorios. Pilato que
comenzó con cierta insolencia e ironía se ve obligado a modificar su actitud.
Jesús no mira su jerarquía, cargo y posición. Lo despoja de su máscara
autoritaria para confrontarlo interiormente ¿Tu cuestión es personal, auténtica
o solo es superficial y curiosa? ¿Te sientes implicado con relación a tu
persona o esto solo afecta para cuidar tu posición?
Con Pilato nos encontramos con un intento normal de esconder
las cuestiones que más atormentan y más secretas. Tiene miedo a que la verdad
sea aquella que tiene delante sin triunfalismo, sin aplausos, sin privilegios,
no rentable. Miedo a descubrir una verdad que pierde, que da risa, humilla,
perseguida y en minoría. Es el miedo a una verdad que es más importante que el
dinero y la popularidad. Alessandro Pronzato comenta: “¿La verdad? Demasiado
comprometedora. Si fuera sólo cuestión de conocer, se la podría afrontar. Pero
es claro que se trata de verse involucrado, implicado"
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox




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